«Las sufragistas»

La noche del 31 de diciembre la pasé con mi hijo en un avión y las felicitaciones si es que las hubo nos las dieron extraños y guardias de migración que esa noche no tenían demasiadas ganas de molestar. Además que tuve que volver a pintarme el cabello de un rubio para que dejen de preguntarme si soy la empleada del niño o que quién me autorizó a viajar con él.
Pero eso no fue lo más importante. Lo más importante fue que a bordo vi una película muy bella llamada Las Sufragistas (2015) dirigida por Sarah Gavron y que muestra lo duro que la pasaron las precursoras del voto y la justicia laboral de las mujeres en la Gran Bretaña de inicios del siglo XIX. En principio podría parecer que no soy yo de las que más necesita ver esta película, pero en realidad la necesitaba, para darme aliento y para recordarnos cada día que gracias a las feministas, las no feministas hoy pueden divorciarse, firmar contratos, tener propiedades a su nombre y derechos sobre sus propios hijos e hijas. Recordar que gracias a las feministas, las anti—feministas hasta pueden gritar estupideces maldiciendo las luchas feministas.
Todavía seguimos luchando contra la violencia física y económica, por la representatividad política y por la refundación de las ideas, desde el desarrollo teórico y como movimiento político —no bien asimilado por las revoluciones incompletas.
Claro que necesitaba la película, para recordar que nada es ni será gratis y que no puedo menos que intentar hacer que valga la vida y la lucha de las mujeres de las diversas etapas y latitudes que nos trajeron hasta aquí.

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